
La aprobación del proyecto San Jorge por parte del Senado de Mendoza marca un punto de inflexión en la historia minera de la provincia. Tras años de debate social, técnico y político, la Legislatura dio luz verde a una iniciativa que no solo habilita el avance de un emprendimiento puntual, sino que sienta un precedente clave para el futuro productivo mendocino.
El tratamiento del proyecto volvió a poner en el centro de la escena temas sensibles como el cuidado del agua, el control ambiental, la licencia social y el rol del Estado como garante de fiscalización. Al mismo tiempo, abrió la puerta a una posible diversificación de la matriz económica provincial, históricamente concentrada en el agro, los servicios y el turismo.
La aprobación no implica el inicio inmediato de la explotación, sino el avance hacia nuevas etapas de evaluación técnica y ambiental. Sin embargo, el mensaje político es claro: Mendoza comienza a definir reglas de juego para una minería moderna, regulada y bajo estándares más exigentes, en un contexto donde la inversión minera compite a nivel global.
